Crónica de un accidente sobre dos ruedas

 

Esta crónica narra lo que fue para mi el día más complicado de mi vida, por el susto de poder perderla y a la vez fue uno de los mejores días de mi vida, por la felicidad de estar vivo, el ciclomontañismo es un deporte muy sano, sin embargo por ser un deporte extremo no se está exento de caídas, accidentes o desperfectos en la bici.

 

Una salida de entrenamiento normal, mismo punto de encuentro y compañeros habituales de nuestro grupo Rino Mountain Bike, con una ruta de nivel medio, al inicio nada fuera de lo normal, en la primer bajada, sentí que el freno delantero estaba un poco más largo de lo normal, (tema que no me sorprendió mucho porque normalmente usó el freno delantero más largo que el trasero, por temas de seguridad en una frenada imprevista), sin embargo si note que el freno estaba mucho más largo de lo habitual.

 

Luego de ascender hasta el punto más alto de la ruta, iniciamos nuestro descenso, no sin antes advertir a mis compañeros que bajaría más despacio, por el incidente del freno delantero, por mi mente nunca pasó pensar que el freno trasero también podría fallar, lastimosamente más o menos 1 kilómetro después, también falló el freno trasero, quedando sin ningún tipo de freno y con más de tres kilómetros de bajada  con una inclinación bien importante.

 

Ese momento fue muy complejo, un sentimiento difícil de explicar, en unos segundos pasan muchas cosas por la mente, sin embargo allí confirmé que una de mis habilidades se caracteriza por la habilidad de pensar bajo circunstancias adversas o bajo presión, tal y como me lo dijo un jefe, que hoy por hoy es un muy buen amigo, en ese momento mi único pensamiento fue tratar de frenar la bicicleta antes de que la velocidad aumentará aún más y llegarán las pendientes más pronunciadas, las curvas, las cercas y las caídas a lo largo de una vertiginosa bajada.

 

Cuando vi la primer pared al lado izquierdo del camino, guíe la bicicleta hacia allí,  para que frenará, el impacto fue a mi izquierda, muy duro, sorprendente y doloroso, recuerdo que cerré los ojos y al abrirlos nuevamente estaba acostado sobre la trocha, no estaba aturdido, más bien el impacto fue complejo y contundente, recuerdo un dolor intenso en el pie, y recuerdo esa fuerte imagen de ver el tobillo en una posición que nunca había visto, sin tener conocimiento en el tema, mi primera reacción fue "acomodarme el tobillo", fue más doloroso que el mismo golpe, sin embargo en las palabras de una de las doctoras que más tarde me atendió: "fue lo mejor que pudo haber hecho". mi segunda reacción fue llamar a uno de mis compañeros de ruta, quienes inmediatamente procedieron a regresar por el camino y llamar a mi esposa, e informar el tema, ya allí postrado aún en el piso me sentía feliz, si realmente me sentí feliz, de estar vivo, que el accidente no fuera más grave, ya que la sensación de estar en una bici a toda velocidad y sin poder frenar, es una sensación que la verdad "nunca en mi vida había sentido" y espero nunca sentirla de nuevo.

 

Llegaron inicialmente al lugar de los hechos dos ciclomontañistas que hacían la ruta en sentido contrario, es decir ellos ascendían, por el camino que yo descendía, y fueron muy  amables conmigo, me auxiliaron y me ayudaron, personas así son las que necesita este país, la mujer que aparece en la imagen me ayudó a vendar el tobillo con mi buff, el señor y mis compañeros de equipo a quien les agradezco mucho su ayuda, Wilson, Yair y el chavito, me ayudaron a conseguir transporte y a movilizarme hasta una camioneta repartidora de leche. que gracias a Dios me llevó a Subachoque, el pueblo más cercano, no sin antes entregar un último pedido de leche, lugar donde me esperaba mi esposa y mi cuñada. En el hospital me atendieron rápidamente, diagnóstico: "Fractura de peroné izquierdo, con lesión de la sindesmosis". Al día siguiente pasé por el quirófano; con el Procedimiento quirúrgico: "reducción abierta con fijacion de luxo fractura bimaleolar de tobillo y reparacion aguda de ligamentos de tobillo".  

Luego de la operación mi vida transcurre desde el sofá de mi casa, entre trabajo, partidos del mundial de fútbol de 2018 y ejercicios básicos de recuperación, mientras mi ánimo se mantiene muy arriba y esperando el gran día para volver a montarme en mi bici, no sin antes, revisar claramente que fue lo que falló en los frenos y tomar las medidas correspondientes para que no vuelva a suceder. Hoy, ya han pasado 3 meses de este infortunado suceso, y en contra de todos los pronósticos iniciales, que me daban 6 meses para iniciar entrenamiento, ya me encuentro entrenando en mi bicicleta, iniciando dos meses después del accidente, obviamente bajo la recomendación médica y con la autorización de la doctora y la terapeuta, considero que los aspectos que me llevaron a tan rápida mejoría fueron:

Tener una actitud positiva frente al accidente.

Seguir las recomendaciones al pie de la letra del doctor y la fisioterapueta.

  • Tener la mente ocupada y aprovechar el tiempo de recuperación, con actividades constructivas (leer, estudiar, trabajar, desde casa obviamente).
  • Rodearme de amigos con actitud positiva.
  • La familia es vital en la recuperación.

Termino esta pequeña crónica, con una frase de Mario Benedetti: “No te rindas, por favor no cedas aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo nuevo, porque ésta es la hora y el mejor momento”.

 

Johnsy Duque.

Rino Mountain Bike.

Comentarios: 6
  • #6

    Johnsy Duque (domingo, 28 octubre 2018 21:37)

    Gracias Jorge ��

  • #5

    Jorge Vargas (viernes, 26 octubre 2018 08:04)

    Que buena crónica, gracias por compatir esos momentos dificiles pero con final feliz, en los que confirmamos que en la medida que tengamos buena actitud, se superan los inconvenientes.
    Lo felicito por su recuperación casi en la mitad del tiempo diagnosticado.
    Nos seguiremos viendo en las trochas. Un abrazo Mr. President

  • #4

    Johnsy Duque (lunes, 03 septiembre 2018 18:27)

    Gracias Rodrigo amigo �

  • #3

    Rodrigo Delgado Torres (lunes, 03 septiembre 2018 12:02)

    No me enteré a tiempo amigo Johnny pero me alegra que ya esté mucho mejor. A tener cuidado, nada extremo por un buuuen tiempo.
    Un abrazo amigaso. ��

  • #2

    Johnsy Duque (lunes, 03 septiembre 2018 05:51)

    Gracias profe ... Ya recuperado gracias a Díos

  • #1

    Jaime Bernal (lunes, 03 septiembre 2018 05:43)

    Profe buen dia, no sabia del incidente pero me alegro de su excelente recuperación, animony adelante que esos son tropiezos normales de este deporte, full energia profe.

Travesía Rino Choachi, Ubaque, Caqueza, Fomeque, choachi

Esta vez todo inicia con un video compartido, y una idea de explorar nuevas rutas, así fue como Dario Mayo dio la primera luz para programar una travesía que fácilmente es la mejor ruta de lo que lleva esta temporada 2017.

Un día lluvioso no fue impedimento para cumplir nuestro objetivo, con la compañía de  Jenny Carolina, Gustavo Chapeton, Dario Mayo y otros bikers invitados, nos dispusimos a llegar a la población de Choachi, este municipio se encuentra ubicado en la Provincia de Oriente del Departamento de Cundinamarca, junto con los municipios de Ubaque, Fomeque, Caqueza, Chipaque, Guayabetal, Fosca, Gutierrez, Une y Quetame.

Localizado a 4° 33’ de altitud Norte y 73° 56’ de longitud oeste. Limita al norte con el municipio de La Calera, al oriente con el municipio de Fómeque, al sur con el municipio de Ubaque y al occidente con la ciudad de Santa Fé de Bogotá. Choachí está comunicado con la ciudad de Santa Fé de Bogotá, por carretera pavimentada con una extensión de 38 Km. Con Ubaque y Fomeque dista 10 Km. y 16 Km. respectivamente, allí iniciamos nuestra aventura a puro pedal.

El pronóstico del clima no era alentador, sin embargo nuestras ganas de explorar fueron mayores, así partimos a la población de Ubaque, cerca de choachi a 10 kilómetros, con lloviznas intermitentes, llegamos a dicha población, con un track de GPS y las indicaciones de los habitantes seguimos rumbo a buena vista y llanos de Valencia, luego de unas prolongadas subidas y bajadas llegamos a la Población de Caqueza, en la via al llano, allí fue donde notamos que habíamos extraviado la ruta ya que la salida a la carretera estaba planeada para desembocar un poco más cerca de Puente Quetame, allí aprovechamos para tomarnos un tinto con arepa, y en conjunto validar como recuperar nuestro rumbo. 

Con lloviznas intermitentes retomamos nuestro camino a punta de pedal, esta vez buscando el puente de Río Negro, allí inicio una nueva travesía, con un paisaje de ensueño, y con una subida como la que nos gusta, iniciamos el regreso a nuestro lugar de partida, normalmente nuestro grupo no para en las subidas sin embargo allí era casi que obligado hacer una parada a observar el paisaje imponente del filo de Caqueza y del cañón del río negro y aprovechar para el registro fotográfico, así finalizamos el día, entre risas, anécdotas y paisajes exóticos y con una jornada que recordaremos por mucho tiempo, gracias a nuestros amigos por aceptar el reto y por hacer de nuestro club uno de los mejores, gracias totales, nos despedimos con este fragmento que nos recordará este gran día.

!Splaaat! Salgo de una curva ciega y la rueda delantera penetra de lleno en una Pila de mierda de vaca que debe ser del día, pues de inmediato tengo la cara como si un bebe hubiese vomitado su Compota!!.

La sensación es inmunda pero no desconocida, llevo horas pedaleando cuestas diabólicas, flagelándome el cuerpo con los arbustos y las ramas, que en ocasiones casi cierran por completo el sendero. No obstante, y contra lo que se podría suponer teniendo en consideración el abuso que me estoy dando.  "Estoy disfrutando como un niño jugando con fuego." Estoy recorriendo uno de mis senderos favoritos, tramos insidiosamente técnicos se alternan con otros en los que uno puede relajarse por unos momentos y digerir la belleza de los alrededores. Y lo mejor de todo es que no hay nadie

En este caso los obstáculos naturales en forma de raíces escurridizas, rocas, barro, descensos demasiado empinados, curvas demasiado cerradas y uno que otro pastel orgánico son como un dispositivo natural de auto protección que evitarán el uso desmesurado del sendero... aumentando así la calidad de la experiencia para aquellos quienes nos atrevemos a experimentarla.

Vivan las vacas, el polvo, el barro, el agua y ese espíritu indomable de Rino Mountain Bike.

 

Ver galería de imágenes. 

 

Johnsy Duque. Marzo 25 de 2017 - Rino Mountain Bike, Bogotá Colombia.

Escribir comentario

Comentarios: 3
  • #1

    Rodrigo (domingo, 26 marzo 2017 12:40)

    Excelente experiencia Johnsy, rino's y compañía. No conozco todo el sector solo alguna parte y sin duda tiene unos paisajes espectaculares, y la ruta es bien exigente.

  • #2

    Dario Antonio Mayo Guerrero (domingo, 26 marzo 2017 16:30)

    Jhonsy, no le conocía ese talento.
    Que crónica tan rica de leer, transmite la adrenalina del momento, tal como ese día. Excelente.
    Gracias!!

  • #3

    Johnsy Duque (martes, 28 marzo 2017)

    Gracias a ustedes compañeros..

Travesía Rino - Paramo de cruz verde - Choachi - Calera - Alto de patios

Esta nueva travesía Rino la inicie con la duda de participar o no en ella, algo que muchos que me conocen y saben de mi pasión por la bici y la montaña, pareciera algo muy difícil, sin embargo así fue, la razón es que días antes inicie un tratamiento por una enfermedad que ha venido cambiando un poco mi condición física.

Aclaro que esta duda fue consultada con mi médico de cabecera, confirmando que los cambios en mi condición física seguirán presentándose, sin embargo esto no impide mi actividad física, por supuesto que el nivel será bajo, algo que ya he vivido con esta misma dolencia meses anteriores.

Llego el día programado y con algunas suposiciones de inseguridad del sector por donde iniciábamos nuestra rodada, logramos conocer una de los sectores más lindos de nuestra capital, logrando unas vistas espectaculares de nuestros iconos “Guadalupe y Monserrate”.

Luego logramos el punto más alto de nuestra travesía el “paramo de cruz verde” a 3401 MSNM y allí inicio un gran descenso llegando a nuestro punto más bajo Chachi a 1900 MSNM, allí logramos nuestro punto más alto de adrenalina… que descenso…

Hasta allí mis dudas aún no materializadas, aunque obviamente no tenía el nivel que me caracteriza, también sabía que el entrenamiento diario ha bajado por la misma razón, mis compañeros y yo enfrentamos la dura subida buscando la población de la Calera, y allí comprendí a un gran amigo extranjero, que en nuestra última travesía al Cocuy, en el ascenso en bicicleta me preguntaba… “¿cuánto falta?” yo le respondía una hora, presumiendo este tiempo, sin embargo pasaba la hora y… nada… quedaba aún mucho camino, esto debido a la dura geografía del terreno…  me paso lo mismo, por más que avanzábamos la calera aún estaba muy lejos.

En ocasiones me detenía para tomar aire, con mi mente siempre fija en continuar a pesar del estado en que me encontraba, tanto así que cuando hacían paradas técnicas para descansar, yo seguía mi camino pedaleando para ganar algo de terreno y así no detener el grupo, también me cargaba de energía los bellos paisajes que observamos en este camino.

Al final recorrimos muchos kilómetros de bicicleta, amigos, naturaleza, adrenalina, y paisajes únicos de nuestra Colombia,  cansados y extasiados, tomando decisiones siempre en beneficio del grupo,  aprendiendo así  a asumir el resultado de forma constructiva.

Muchas gracias a Rubén Darío Jiménez, organizador  y diseñador de esta dura y agradable ruta, a Gustavo Adolfo Chapetón y Jairo Alfredo Peña por su gran sentido de solidaridad y amistad a Oscar por  aliviar mi peso a Álvaro Díaz Martínez y Harry William Gallego por acompañarnos y animarnos en tan dura etapa, en fin mil gracias a todos por ser miembros de este gran grupo de amigos y aventura… Rino MTB.

 

Travesía Rino - Cruzando los caminos del Sumapaz

No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mi bici, esta frase de Robert L. Stevenson resume una de las mejores travesías realizadas por integrantes del club Rino Mountain Bike.

Todo inicia una madrugada muy lluviosa  en la que nos preguntábamos; ¿que nos espera con esta lluvia en el páramo más grande del mundo?, sin embargo las ganas de llevar a cabo nuestro objetivo propuesto nos impulso a que deberíamos hacerlo pese a las dificultades que se nos presentaran, fue así como al llegar a la población de Usme al sur oriente de nuestra ciudad ceso aquella lluvia casi al mismo tiempo en el que iniciábamos nuestra travesía camino al páramo más grande del mundo acompañados de nuestra bicicletas y de 7 biker´s  que aceptaron el reto.

El inicio estuvo lleno incertidumbre, algunas personas no conocían ni el camino ni la región, otros conocían el camino pero no en su totalidad allí recordaba aquella frase; "La incertidumbre con seguridad es la esencia de la aventura" y desde ese momento supimos que sería una gran aventura.

El ascenso hacia el páramo nos dejaba ver un paisaje único que mejoraba con cada metro que ascendíamos, iniciando con el embalse de la regadera en el predio de los romeros, cuenca del río Tunjuelito, y los ríos Chisacá, mugroso y curubital y unos metros más arriba la represa del Hato que formaba un espejo de agua espectacular.

Allí estábamos en constante ascenso ya con unos tímidos rayos de sol mañaneros, que nos permitían pronosticar un excelente día, así fue como llegamos al límite inicial del páramo del Sumapaz en la región con el mismo nombre, allí estábamos muy cerca de una de las maravillas naturales de nuestro país el embalse de chisacá, un lugar mágico rodeado de frailejones y contrastando con el ultra verde de sus paisajes, inmediatamente aquel lugar queda grabado en nuestra mente escogiéndolo como uno de nuestros favoritos.

 

 

Así continuamos a nuestro destino, el camino aún era largo, con subidas y bajadas hasta llegar al cruce que conduce a la media naranja, y con una subida que nos dejaba entrever su grado de dificultad, allí realizamos una pequeña parada técnica para comer algo, reabastecernos de agua en aquellos manantiales cristalinos y seguir extasiándonos de estos espectaculares paisajes, mientras nos preparábamos sicológicamente para enfrentar lo que nos restaba.

Luego de conquistar la última subida, continuaba una gran descenso, y cuando decimos un gran descenso, lo es, más de 25 kilómetros de bajada en trocha, que nos hizo desear subir, en lugar de continuar descendiendo, así llegamos a la población de Pasca para  finalmente llegar a nuestro destino del primer día de travesía  la población de Fusagasuga, allí descansamos y pasamos la noche.

El segundo día tenía un matiz diferente, ya que cargábamos con el cansancio muscular causado por el esfuerzo del día anterior, y esta ruta se resumía en subir, subir y subir además de saber que el peso de los morrales que algunos llevábamos su hundirían implacablemente en los hombros y en nuestra espalda, iniciamos con la expectativa de conquistar de nuevo los límites del paramo del Sumapaz esta vez por la vereda de los Colorados, para luego descender a Sibate  y finalizar nuestra experiencia en Bogotá, la subida fue mucha más dura; alrededor de 31 kilómetros de subida.

Al final, todos felices de haber logrado nuestros objetivos y con la convicción de saber que esto es el ciclomontañismo; esas ansias de lanzarse a lo desconocido, de perderse en la naturaleza, encontrar unos momentos de paz, aceptar las dificultades como una parte integrante de la experiencia, como un reto a nuestra habilidad y dotes de supervivencia, y lo más importante los amigos, esas personas valiosas que he conocido, y esos lugares maravillosos que este deporte nos ha permitido conocer. Mil gracias por compartir esta gran experiencia a Álvaro Díaz, Oscar Pinzón, Jairo Peña, Gustavo Chapetón, Rubén Darío Jiménez y Felipe Toro y al final 173 Kilómetros llenos de aventura.

Johnsy Duque.

 

Imagenes de la travesía

Travesía a Simijaca, un reto de superación

En la vida se nos presentan oportunidades, y nosotros decidimos si las tomamos o no, así fue como inicie la planeación de mi travesía a la población de Simijaca, con un mapa y una pocas indicaciones sobre el camino, decidí partir un sábado 07 de enero de 2012 con mi bicicleta y un Camelbak, y con el objetivo de llegar ese mismo día.

 

La planeación inicial, indicaba que tomaría carretera pavimentada hasta la población de Zipaquira, pasando por Chia y Cota respectivamente, llegando a Cogua donde tomaría la tan anhelada trocha y subiría hasta la conocida represa del Neusa, allí debería tomar el camino a Tausa y antes de llagar a esta población encontraría la carretera a carmen de Carupa, para sí llegar a Simajaca, la ultima población de Cundinamarca antes del departamento de Boyacá.

Todo parecía ir bien hasta que llegue a una población llamada San Antonio, a 3750 MSNM, ya un poco cansado por una subida prácticamente desde Cogua, dicha población no aparecía en el mapa y estaba convencido que mi camino era el correcto, hasta que pregunte a unos habitantes de esta población y me comentaron que para llegar a Carmen de Carupa, debía pasar por el páramo de guerrero y tomar un camino antes de llegar a la población de San Cayetano, en un lugar llamado boca de monte, allí me entere que había tomado el camino incorrecto al ver en el mapa la población de San Cayetano, muy lejos de mi destino, allí pensé que debía quedarme en San Cayetano, para el segundo día seguir mi camino, y así fue, el ascenso hasta coronar el páramo de guerrero fue duro, y luego me esperaba una bajada de hora y media hasta llegar a San Cayetano, allí comí algo y encontré alojamiento en una casa de familia, mas o menos a la 5 de la tarde.

Día 2 - San Cayetano - Simijaca

El 7 de enero día 2 de mi travesía, y con ganas de llegar pronto a mi destino a encontrarme con mi familia, inicie mi trayecto a las 5:00 a.m., y de acuerdo a los pobladores de la región quedaba mucho camino por recorrer hasta carmen de Carupa, y como dice el refrán caballero que se respete repite y allí estaba yo listo para subir por segunda vez al páramo de guerrero, por otro camino que me llevaría a Carme de Carupa, este día fue especial, el páramo estaba despejado con un sol radiante y allí divise ese paisaje único, con un carreteable que me llevaba a recorrer todo este inmenso páramo en un plan de mas o menos 10 kilómetros, luego llego una interminable bajada que me llevaría a Carmen de Carupa, luego de 2 horas de camino, ya en carmen de Carupa aproveche y comí algo, pues el cansancio estaba allí, sin embargo solo me quedaba un camino para llegar a Simijaca, y según indicaciones era solo bajando, sin embargo no fue así, fue un camino de dos horas con planes, bajadas y una subida de 5 kilómetros, para luego tomar la ultima bajada para llegar a mi destino Simijaca, y así encontrarme con mis seres queridos, y reflexionar de los dura que fue esta travesía.

 

Ver Imagenes